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Dolor de espalda y vida sedentaria: cuando el cuerpo pide movimiento.

El dolor de espalda es, hoy en día, uno de los motivos de consulta más frecuentes en fisioterapia. Muchas personas llegan con molestias persistentes en la zona cervical, dorsal o lumbar sin haber sufrido una lesión concreta. La sensación suele repetirse: rigidez, sobrecarga, dolor al final del día o al levantarse por la mañana.

En la mayoría de los casos, detrás de este dolor hay un denominador común: una vida sedentaria.

Pasar muchas horas sentados, mantener posturas prolongadas, moverse poco o hacerlo siempre de la misma manera acaba generando un estrés continuo en la musculatura y en las articulaciones de la espalda.

El cuerpo se adapta… pero no siempre de la mejor forma y esto afecta al bienestar general de la persona, tanto en el aspecto físico como emocional.

¿Cómo puedo identificar un dolor derivado de la falta de movimiento o sedentarismo?

Este tipo de dolor no suele aparecer de forma brusca, sino progresiva. Algunas señales habituales son:

  • Sensación de rigidez al levantarse o tras estar mucho tiempo sentado.
  • Dolor sordo y constante que empeora a lo largo del día.
  • Sobrecarga en cuello y hombros, a veces con dolor de cabeza.
  • Molestias lumbares al estar de pie o caminar durante un tiempo.
  • Sensación de “espalda cansada” incluso sin haber hecho esfuerzo.

¿Cómo podemos ayudarte desde la fisioterapia?

En Indima entendemos la fisioterapia como un proceso de acompañamiento. Por eso, el tratamiento comienza con una valoración individual, donde no solo miramos la zona que duele, sino cómo se mueve la persona en su conjunto y qué hábitos forman parte de su día a día.

Observamos:

  • Movilidad y patrones de movimiento.
  • Zonas con exceso de tensión o falta de activación.
  • Relación entre postura, respiración y dolor.
  • Nivel de actividad física y estilo de vida.

Abordaje en camilla y trabajo activo

El tratamiento manual nos permite:

  • Reducir la tensión acumulada.
  • Mejorar la movilidad de las estructuras implicadas.
  • Disminuir el dolor.
  • Preparar el cuerpo para moverse mejor.

Este trabajo es importante, pero en Indima no lo entendemos como un fin en sí mismo, sino como una parte del proceso.

La implicación activa de la persona es clave.

Por eso, acompañamos al paciente en la incorporación progresiva del movimiento como herramienta terapéutica y preventiva. No se trata de hacer ejercicio sin control, sino de aprender a moverse mejor, con conciencia y seguridad.

El ejercicio terapéutico ayuda a:

  • Recuperar fuerza y movilidad.
  • Mejorar la estabilidad de la columna.
  • Reducir el miedo al movimiento.
  • Prevenir futuras recaídas.

Actividades como el pilates suelo, yoga, el trabajo de fuerza adaptado o el movimiento consciente forman parte del enfoque integrador que promovemos en Indima.

Abordaje en camilla y trabajo activo

El dolor de espalda no tiene por qué convertirse en algo crónico ni normalizarse. Ni mucho menos debemos de dar lugar a posibles lesiones discales 

En Indima te acompañamos en ese proceso, combinando el trabajo en consulta con herramientas que puedas integrar en tu día a día, para que tu cuerpo vuelva a ser un aliado y no una fuente constante de dolor.